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Bogotá ,Prensa CODHES, 12/11/2008. Durante el gobierno del presidente Uribe un total de 114.259
integrantes de los grupos armados ilegales han sido dados de baja en acciones
de la Fuerza Pública que permitieron muertes en combate, capturas o
deserciones, señaló hoy la Consultoría para los Derechos Humanos y el
Desplazamiento, CODHES.
En el informe titulado Las cifras no cuadran,
basado en datos del Ministerio de la Defensa, la organización no
gubernamental señala que la cifra “resulta sorprendente” y agrega que de ser
cierta “mostraría que los grupos al margen de la Ley han tenido o tienen más
integrantes de lo que se sospechaba (…) de ser exagerada, quedan muchas dudas
en torno a la verdad de los informes
sobre la efectividad y los resultados de la política de seguridad”
Según
el informe, “el gobierno sostiene que 19.263
personas, pertenecientes a grupos armados al margen de la Ley e integrantes
de la Fuerza Pública murieron en este
período (2202-septiembre de 2008), lo que significa que, en promedio cada día
pierden la vida 7.8 colombianos en
acciones armadas en Colombia. El
Ministerio de Defensa incluye 12.713 “subversivos
abatidos” (Farc, Eln, Erg y “disidencias”), lo mismo que 2.602 integrantes de las “autodefensas ilegales” y de las “bandas
criminales” y 3.948 integrantes de
la Fuerza Pública, a los que incluye en la categoría de “asesinados”.
La controversia por las cifras se produce en momentos
en que ocurre un remezón en la cúpula militar por ejecuciones extrajudiciales
atribuidas a unidades del Ejército, que presentaron cadáveres de civiles
ejecutados extrajudicialmente y presentados como combatientes dados de baja.
CODHES dice que hay “gran margen de duda sobre las
bajas reales, ficticias y “prefabricadas” en las unidades militares
comprometidas” y reclama acciones específicas para evitar que los hechos se
repitan y para que se esclarezca la verdad.
Además, el informe sugiere que los llamados “falsos
positivos” van más allá de las ejecuciones extrajudiciales y comprometen las
cifras sobre capturados y desertores que presenta el Ministerio de Defensa.
El informe concluye con seis recomendaciones específicas
para superar lo que CODHES considera “delitos de lesa humanidad” que agravan la
crisis de derechos humanos en el país.
· Asegurar
la NO REPETICION, es decir, que esta
práctica sea abolida en todas las unidades militares y de policía y asegurar
controles para tal fin.
· Investigar,
desde la justicia civil, para identificar los culpables (autores materiales e
intelectuales) y proferir las condenas a que haya lugar, asegurando todas las
garantías a los inculpados.
· Establecer
las responsabilidades políticas, porque no se puede circunscribir la sanción
sólo en los mandos operativos.
· Revisar
la directiva 029 del Ministerio de Defensa para aplicar los correctivos
necesarios.
· Revisar
las cifras del Ministerio de Defensa para que se conozca la verdad sobre los resultados
de la política de seguridad democrática en materia de muertos en combate,
capturados y desmovilizados.
· Revisar
a fondo de la política de seguridad democrática desde los derechos humanos
· Propiciar
todas las garantías a las ONG de derechos humanos, nacionales e
internacionales, para que sigan adelantando su legítima labor. No contribuyen a
crear un clima propicio para la defensa, promoción y realización de los
derechos humanos la descalificación de sus defensores.
Al
final CODHES sostiene que “la mejor defensa de la institucionalidad, de la
democracia, del rol de la Fuerza Pública y el deber del gobierno no se hace
ocultando la verdad, negando o justificando los hechos o limitando la acción
ejemplarizante sólo en algunos militares” y advierte que el compromiso de las
autoridades debe ser es “a fondo y en serio” porque “la comunidad internacional
está vigilante, en términos políticos y judiciales”.
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