Miércoles 19 de Junio de 2013
Refugiados colombianos en Ecuador: ¿Repatriación voluntaria, digna y segura?

La visita oficial del presidente Juan Manuel Santos a Ecuador es una buena noticia para el fortalecimiento de las restablecidas relaciones entre los dos países, luego del ataque de militares y policías colombianos en Angostura, territorio ecuatoriano, en el que fue dado de baja el líder guerrillero Raúl Reyes.

El gobierno del presidente Santos logró en los primeros días de su gestión el restablecimiento de relaciones con Venezuela y en diciembre de 2010 la normalización de relaciones con Ecuador,  acciones de diplomacia acompañadas de hechos que marcan rupturas con el anterior gobierno como el reconocimiento de la existencia de un conflicto armado interno en Colombia, la aprobación de una Ley de Víctimas y Restitución de Tierras y la aceptación (por primera vez) de la existencia de refugiados colombianos en Ecuador.

Pero así como hay rupturas, también hay continuidades en la política exterior colombiana, según la analista Laura Gil, quien advierte que un cambio de estilo no implica un cambio de posición y que prevalecen los fundamentos y las razones que han caracterizado las relaciones exteriores de Colombia en los últimos años. Incluso se puede advertir un retroceso, si se tienen en cuanta mensajes negativos en torno a la presencia de las Oficinas de Derechos Humanos y  del Alto Comisionado de la ONU para los refugiados, bajo la idea de que ahora es más importante desarrollar una “agenda positiva” que trascienda los temas del conflicto y la crisis humanitaria y de derechos humanos.

Precisamente en el tema de los refugiados colombianos en Ecuador, una de las condiciones que presentó el gobierno del Ecuador para el restablecimiento pleno de las relaciones con Colombia, aún hay mucho por hacer  si se trata de asegurar  sus derechos.

La Ley de Víctimas aún no es clara en cuanto a la posibilidad de incluir personas, refugiadas o no, que se encuentran fuera de Colombia y es confusa en cuanto a los mecanismos de registro y accesibilidad en los casos de restitución de tierras. Además, un eventual programa de retorno de los refugiados colombianos en Ecuador, como el que se ha anunciado tímidamente por parte del gobierno colombiano, no parece contemplar las exigencias de voluntariedad, seguridad y dignidad que establece el derecho internacional de los refugiados en casos de repatriación.

Los refugiados colombianos en Ecuador, alrededor de 54 mil reconocidos por el gobierno, requieren de soluciones duraderas para aliviar su situación, tan crítica como prolongada. Entre esas soluciones se contemplan la integración en el país de acogida, el reasentamiento solidario en otros países y la repatriación. El gobierno del Ecuador ha hecho un gran esfuerzo para registrar y atender a los refugiados pero  la magnitud del fenómeno desborda sus capacidades, razón por la cual es necesaria la cooperación internacional.  Países como Brasil y Canadá ofrecen alternativas de reasentamiento y, ahora, se habla de repatriación como opción complementaria.

Si bien 2011 termina con la buena noticia del restablecimiento pleno y el fortalecimiento de relaciones con Colombia, también marca un año en el que Ecuador ha asumido medidas administrativas que limitan el registro de los refugiados y ponen en evidencia la implementación de una política restrictiva de sus derechos.

En la agenda de los presidentes Juan Manuel  Santos y Rafael Correa, además de temas de comercio, transporte e infraestructura, se incluye el tema de los refugiados. Hacemos votos porque estos diálogos binacionales contribuyan a buscar soluciones sin vulnerar los derechos de las personas de origen colombiano que, ante la grave crisis de derechos humanos y las persistentes infracciones al derecho internacional humanitario, se vieron obligadas a cruzar la frontera y buscar refugio en Ecuador.

Editorial de CODHES

Quito, 19 de diciembre de 2011